Los primeros pasos para clubes amateur, por Gonzalo ‘Dharind’ Pellicer

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Si algo caracteriza especialmente a la escena Amateur y/o Semiprofesional es el cambio constante, tanto en las estructuras de los clubes como en los rosters. Salidas y entradas frecuentes e inmediatas tanto de miembros del staff como de jugadores en los clubes. Rupturas de rosters y disoluciones de organizaciones. Y, la verdad, es que es algo que resulta completamente realista y comprensible tratándose del ámbito del que hablamos, ya que el contexto Amateur, no profesional, nace y se concibe como el escaparate donde clubes, staff y jugadores pueden mejorar sus competencias, hacerse más visibles y aspirar a una progresiva profesionalización.

Sin embargo, ese cambio constante del que hablábamos, esa incertidumbre e inestabilidad, también se debe en buena parte a una serie de dinámicas poco funcionales que se han ido asentando en el ecosistema a lo largo de todo su recorrido; falta de definición en las estructuras y roles del equipo, selección deficiente de personas para el staff técnico y el roster, sobrecarga de trabajo de coaches y jugadores, rosters formados de forma precipitada, competiciones mal organizadas, búsqueda de resultados deportivos inmediatos…y un largo etcétera.

Frente a lo anterior, tenemos la evidencia encontrada en la ciencia aplicada, tanto en psicología deportiva como en psicología social y de grupos. Esta nos indica que la estabilidad en un proyecto deportivo es uno de los ingredientes fundamentales para la consecución de éxitos deportivos (tanto de mejora individual y grupal como de obtención de resultados). Por tanto, tanto para clubes de nueva formación como para aquellos que ya están asentados en la escena, es aquí donde debemos preguntarnos: ¿estamos haciendo todo lo posible por reducir al mínimo exponente la incertidumbre y la inestabilidad a las que puede estar expuesto nuestro equipo a nivel deportivo?

Gonzalo Pellicer, @Dharind, coach de BisEsports y Psicólogo del Deporte

¿Por dónde empezamos?

A continuación, planteamos algunos de los aspectos fundamentales que se deben trabajar para conseguir que un club amateur o semiprofesional pueda comenzar con un mínimo de estabilidad y, por tanto, a rodar correctamente en el aspecto deportivo. En muchos de ellos, el psicólogo deportivo tiene un papel crucial. El primer paso es definir los valores que van a representar al club y al equipo. ¿Quiénes van a formar parte del staff técnico? No solo son necesarias personas formadas en League of Legends, sino también en gestión de grupos y personas. Es necesario revistar y distribuir correctamente las funciones a desempeñar por parte del staff. Es importante aquí contemplar la sobrecarga y la incertidumbre a las que puede estar expuesto el cuerpo técnico para que pueda dar lo mejor de sí.

Los coaches y staff técnico deben cumplir un doble rol: compañeros, pero también guías y educadores. Deben cuidar a los jugadores y establecer límites/normas para un correcto funcionamiento deportivo. También se debe establecer un procedimiento claro y específico para la formación del roster. Primero hay que saber qué buscamos y, después, cómo vamos a hacerlo… y para todo ello vamos a necesitar bastante tiempo y dedicación. Todo lo que hagamos bien en ese momento será tiempo que ahorraremos en el futuro teniendo que buscar y adaptar nuevas piezas al roster.

No solo hay que buscar jugadores de alto nivel sino también un perfil de personalidad determinado y un delicado equilibrio entre las piezas que formarán nuestro roster (tanto en aspectos ingame como outgame). Es muy importante que los jugadores que busquemos puedan potencialmente identificarse y transmitir los valores que inicialmente se definieron para el club y el equipo.

El procedimiento, (cómo vamos a buscar y seleccionar) no puede ser simplemente la realización de unos tryouts de nivel. Debemos hacer scouting, identificar y reconocer el perfil de los jugadores que puedan interesarnos y conocerlos. Seleccionar con criterio, buscando maximizar la estabilidad del proyecto deportivo desde estas fases iniciales, es fundamental.

Trabajar la identidad y la cohesión de grupo con los jugadores y el staff es otro de los puntos clave en cualquier comienzo. El objetivo debe ser conseguir que un grupo de players que a priori no se conocen y no tienen vinculación de ningún tipo pase a ser un EQUIPO, en el pleno sentido de la palabra. Este, además, debe ser un proceso constante y revisable en el que trabajar a corto, medio y largo plazo con el equipo.

Monitorizar y cuidar constantemente las dinámicas internas del roster (tanto dentro como fuera de
la grieta) en todo momento marcará la diferencia. De igual modo que alimentar el compromiso de los jugadores con preocupación, progreso y trabajo por parte del staff. No debemos olvidarnos de que estamos en el ámbito amateur y, normalmente, las condiciones económicas no deberían ser el incentivo principal por el que un jugador decida mantenerse en el equipo.

Por último, pero no menos importante, hay que considerar la incorporación de la perspectiva de la performance o rendimiento dentro del equipo. Cuidar el entrenamiento invisible (hábitos outgame que afectan al desempeño y nivel dentro del juego) y el entrenamiento de habilidades psicológicas y cognitivas de jugadores será otro de los factores que, a largo plazo, determine nuestro éxito.